Chott el Jerid

CAZAR LOS ESPEJISMOS

Quemado por el sol y poblado únicamente por espejismos, este universo del efímero mundo acuático solo deja aparecer sus extensiones de sal cegadora y de arcilla agrietada a lo largo de más de 100 kilómetros.

En las montañas ocres y áridas que dominan este llano sin vida, los hombres supieron aprovechar todas y cada una de las fuentes para crear asentamientos.

Estos oasis de montaña, como el de Chebika, que se hunde en gargantas desecadas por el viento del desierto, permite descubrir el diamante de una fuente cristalina que brolla de la roca, transformando su resplandor milagroso en una deliciosa explosión de verdor.

En los tiempos antiguos, algunas fuentes supieron convertirse en ríos, ayudadas por los accidentes geológicos y climáticos de la región.

Con el tiempo han llegado a excavar impresionantes y tortuosos barrancos, como en las gargantas de Seldja, en Midès, o en Tamerza, donde el agua sigue escurriéndose en cascadas refrescantes y donde todos los años zumban con el estrépito del agua embravecida durante la temporada de las lluvias.

Al final de la carretera rectilínea que corta en dos, de norte a sur, el Chott el Jerid, la pequeña ciudad de Douz forma frontera con el Sahara tunecino, contra el cual intenta luchar para no ser absorbida por sus dunas movedizas.

Eso fue lo que le pasó al fuerte de Sabria, una antigua plaza militar francesa perdida en medio de las arenas y hoy transformada en alojamientos.

En Saafrane, cientos de dromedarios esperan en el arcén de la carretera a los turistas que han venido a gozar por unas horas de una excursión a lomos de este animal en la puesta del sol. Algunos de ellos se atreven incluso con la aventura de una noche en el desierto, al raso.

Descubrir el Sahara

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Chott el Jerid

En los tiempos antiguos, algunas fuentes supieron convertirse en ríos, ayudadas por los accidentes geológicos y climáticos de la región.

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Ksar Ghilane

Fácilmente localizable por la agitación que reina en pleno día en torno a su pila esmeralda, la fuente de Ksar Ghilane solo deja oír un escaso murmullo.

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Matmata

La región de Tataouine es conocida por esta característica arquitectónica de formas redondeadas del color arena. 

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Tozeur

A las puertas del desierto, Tozeur es el verdadero inicio de otro viaje a Túnez.

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El Lagarto Rojo

Este antiguo tren de madera fabricado en Francia, que servía antes al bey de Túnez, ofrece una de las excursiones clásicas para descubrir las montañas del norte de Tozeur.