Monastir

TIERRA DE SUEÑOS Y BONDAD

En el extremo meridional del golfo de Hammamet, Monastir es una tierra de sueños donde la bondad del clima, la pureza del cielo y el resplandor del mar se combinan con la cálida y espontánea acogida de los habitantes para garantizar unas vacaciones relajantes a la vez que ricas en experiencias y emociones.

Impactan la fuerza del legado histórico y la tranquila permanencia de las tradiciones en esta localidad de aspecto abierto y moderno, que vive bajo la benévola protección de su fortaleza, el Ribat: uno de los más impresionantes monumentos de Túnez.

Con mucho gusto descubriremos los campos circundantes, un mundo alegre y colorido. Además, disfrutaremos de la comodidad y la animación de los hoteles, perfectamente concebidos para una vacaciones tranquilas.

Descubrir Monastir

Pequeño pueblo con un rico pasado histórico, donde los magníficos monumentos antiguos se integran hoy en día en un urbanismo marcadamente moderno: Monastir tiene muchos atractivos para seducirle. Construido sobre un cabo que se sumerge en unas aguas de color turquesa, se beneficia de la omnipresencia del mar, un mar que tiene varias apariencias.

A unos pocos minutos de las largas playas de arena fina y de sus espléndidos hoteles ideales para las vacaciones, el pintoresco puerto pesquero, dispuesto entre dos penínsulas, se anima todos los días a la vuelta de las barcas multicolores equipadas con la antigua vela romana y cargadas de pescados plateados.

Monastir y su región ofrecen también una rica paleta de colores donde el blanco brillante de los edificios modernos contrasta con el ocre de las viejas murallas. Los diversos matices de los tarays, los aloes y los olivares, los púrpuras de las buganvillas y los hibiscos, las notas blancas de los jazmines y el azul irisado de la amplitud marina rompen con el verde triunfal de las palmeras, el árbol rey de esta región meridional donde el sol brilla siempre.

Memoria

Ruspina, ciudad antigua defendida por sólidas murallas, que además sirvió de punto de apoyo a la campaña africana de Julio César, debió de adquirir un gran prestigio en la Edad Media como lugar de retirada mística, bajo el nombre de Monastir. Fue, en efecto, con la construcción de un "ribat", una especie de monasterio musulmán fortificado, cuando la ciudad tomó un nuevo impulso.

El edificio se fundó en el siglo VIII y luego fue remodelándose a lo largo de los siglos para acabar convirtiéndose en un monumento imponente que refleja varios siglos de tradición arquitectónica. Se ha instalado allí un museo islámico , donde pueden admirarse manuscritos, estelas grabadas y, sobre todo, un magnífico astrolabio que data del 927. Este venerable pasado sigue impregnando la ciudad actual.

En torno a una extensa explanada de reciente creación, varios monumentos antiguos relatan la historia de la ciudad, mientras que la mezquita Bourguiba honra el recuerdo de un primer presidente del Túnez independiente, natural de Monastir. Por otra parte, el mausoleo de la familia Bourguiba es otro monumento admirable por su cúpula dorada y sus dos esbeltos minaretes.

Otro aspecto del patrimonio de la ciudad es la suntuosidad de los trajes de fiesta tradicionales, enteramente bordados con lentejuelas e hilo dorado, que pueden admirarse en el Museo de las Artes y Tradiciones Populares.

Color local

Paseando por las callejuelas pintorescas de los barrios antiguos de Monastir, de pasajes abovedados en callejones cargados de fragancias, descubrirá con admiración un mundo de luces, impresiones, sonrisas y serenidad.

En todo el pueblo late la actividad, el taller del cincelador de cobre junto al gran bazar de alfombras, el minúsculo tenderete del artesano inclinado sobre su obra o el mercado que le acogerá en un torbellino de gritos, efluvios y colores…

Pequeño pueblo de pescadores encajado en un paisaje risueño y generoso, Monastir está rodeado de campos y huertas. Allí se perpetúa un modo de vida inmemorial. De pueblo en pueblo, uno se maravillará con la animación de los mercados, la rústica sencillez de los modos de vida, la originalidad de los trajes y las joyas beduinas.

Un parque de atracciones, Douar Kortine, presenta una puesta en escena de la vida tradicional; una tradición acogedora y rica por sus múltiples raíces.

Vacaciones en Monastir

Monastir acoge a los veraneantes esencialmente en Skanès y en Dkhila, dos playas de arena fina que se cuentan entre las más bonitas del litoral tunecino. El lugar está dotado con una hostelería de mucho nivel; los hoteles de lujo están cerca con los clubes familiares, donde habitualmente se ofrece una animación moderna y espectáculos populares.

Le espera un amplio abanico de actividades deportivas gracias a los hoteles y las bases náuticas bien equipados para la vela, el windsurf, el parasailing, las motos acuáticas y otros deportes náuticos.

Según sus gustos, también puede practicar el submarinismo, la equitación, el tenis, el tiro con arco, el voleibol playa… Magníficos barcos de paseo le dejarán admirar un litoral azul sembrado de islas e islotes.

Asimismo, podrá pasear por los muelles del magnífico puerto deportivo, donde aficionados a la náutica de todo el mundo se dan cita, y prolongar este paseo a orillas del mar hacia el puerto pesquero y hasta las curiosas grutas de El Kahlia, que se abren a ras de las olas.

Golf, congresos y talasoterapia

Rodeado de dunas con palmeras y de colinas cubiertas de olivares, Monastir tiene dos bonitos campos de golf de 18 hoyos cada uno.

El Flamingo Golf Course encantará a los jugadores veteranos por su recorrido decididamente deportivo y técnico; es sin embargo accesible para todos los jugadores, gracias a las múltiples zonas de salida adaptadas a los distintos niveles.

El Palm Links Golf Course, por su lado, ofrece un recorrido agradable y muchas facilidades para los jugadores deseosos de perfeccionarse: 9 hoyos de escuela y academia con un "practice" completo. Existe otro campo de golf en Port el Kantaoui, solamente a una veintena de kilómetros.

Los congresos son bienvenidos en Monastir, que posee un palacio de congresos y varias grandes salas (de hasta 1.000 asientos) integradas en varios hoteles.

Y si el relax y una puesta a punto son el objeto de su estancia, podrá elegir entre dos centros de talasoterapia, que ofrecen una amplia paleta de cuidados bajo una estricta supervisión médica de acuerdo con la legislación tunecina. A estos hay que añadir varios centros de balneoterapia, que permiten que esta zona turística responda por completo a las expectativas del viajero moderno.

Viajar desde Monastir

Bien situado en una región central de Túnez, Monastir permite viajar hacia la mayoría de los lugares y pueblos importantes. Un día bastará para descubrir los principales centros de interés del norte del país, mientras que se podrá elegir entre los circuitos de dos días para descubrir las regiones del sur, ya sea por la costa o hacia el interior del continente.