Nefta

OASIS DELICIOSO

Nefta es el oasis más encantador. Se trata de la antigua Aggasel Nepte de los romanos. Destruida en el siglo XI por los soberanos de Túnez por la negativa a pagar sus impuestos, la ciudad de Nefta volvió a erigirse. Se convirtió en un centro influyente del sufismo, movimiento místico musulmán. Alcanzó su apogeo en el siglo XVI.

La vida aún está impregnada de espiritualidad. Una veintena de mezquitas y un centenar de cúpulas recuerdan que Nefta es la ciudad santa del Jerid. Es el segundo centro religioso de Túnez, después de Kairuán. Aquí fue donde Sidi Bou Ali, un místico del siglo XIII, fundó una hermandad. La "zaouia" se encuentra en medio del oasis.

El lugar más famoso de Nefta es su suntuosa Corbeille. Es una extensa depresión situada al norte de la población. Tiene una forma ligeramente triangular cuyo lado septentrional mide aproximadamente 600 metros. Los dos lados restantes se acercan sin llegar a tocarse, lo que forma un pasillo que se va curvando para llegar al palmeral. Las paredes son abruptas y áridas, con una altura de una treintena de metros.

En el fondo manan numerosas fuentes gracias a las cuales crece una vegetación exuberante de altas palmeras que protegen unas bonitas huertas. En el extremo occidental de la Corbeille, desde el Café de la Corbeille, es donde está la mejor vista conjunta de este lugar suntuoso: se observa la ciudad y las innumerables cúpulas que pueblan su espacio. El fondo de la depresión y el lecho del oued son accesibles a partir de la mezquita Sidi Salem.

Al pasear por el pueblo, se descubren talleres de fabricación de ladrillos característicos de la región del Jerid, además de alfareros o mujeres que tejen telas de lana o de seda para "mergoums", alfombras o manteles.

La "zaouia" Sidi Bou Ali se construyó en medio de unos exuberantes jardines. En ella puede admirarse la sala donde se encuentra la tumba del santo. Está cubierta con una cúpula de una rica decoración. Esta "zaouia", así como la de El Qadriya, son lugares religiosos. Son muy frecuentes las peregrinaciones.